diminuta.
Su piel color cacao
del sabor de la yuca.
Su voz tenía
el sonido andino de la quena.
Era maíz dorada.
No conocía el mar.
Me enseñó en guaraní
unas cuantas palabras:
amiga,
río,
árbol,
estrella,
nube...
que rezo cada noche
en su memoria.
Como tantos
chiquillos guaraníes,
estaba condenada:
Se la llevó una estrella.
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7 comentarios:
No puedo criticarte, me gusta el poema, tú me gustas. Podría decir que eres la poeta de la ternura, pero eso lejos de ser una crítica significa que has encontrado tu voz poética y tu estilo inconfundible está perfectamente definido, amén de que nos podrías dar clases de ritmo, métrica y rima a todos.
Un beso, Soco.
El poema es precioso, SOCO y adhiero en su totalidad a lo que dice Paloma.
La musicalidad que le dan las palabras disminuta -yuca no me termina de convencer. Pero tú sabrás porqué.
Besos
Me ha chocado lo de nubecilla, cambiaría esa palabra.
Por lo demás produce y transmite ternura.
Beso.
Me había equivocado, Lucía.
Gracias
No añado nada a lo dicho por Paloma. Ya sé que esto ayuda poco, pero le encuentro rítmico, sencillo, directo y claro.
Qué bueno, dios mío. Merece la pena tragarse diez malos si se llega a uno como éste. Sólo tengo una pega que ponerle, y es esa asonancia "diminuta / yuca", un poco sonora.
Abrazos grandes.
Hasta pronto.
Ay cuando tengo una lágrima peleándose por protagonizar este minuto... no hay nada más que decir.
me chiflas Soco
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